Magdalena Mira Mena nació en Santiago el 30 de mayo de 1859 y murió en la misma ciudad el 14 de octubre de 1930. Con su hermana menor, Aurora Mira, pertenece al primer grupo de mujeres de la sociedad chilena que expuso y recibió premios en los salones oficiales. El Museo Nacional de Bellas Artes las trata como pioneras, al lado de Celia Castro, a quien el mismo catálogo llama la primera pintora profesional del país.
Pintó porque en su casa había un padre que tomaba el arte en serio. Gregorio Mira, nacido en 1825 y muerto en 1905, era pintor aficionado y había tomado clases en cursos de Raymond Monvoisin. Magdalena estudió dibujo desde la infancia. Más adelante fue alumna de Juan Francisco González. Las dos hermanas estudiaron con Juan Mochi, director de la Academia de Pintura. Magdalena, además, hizo escultura y estudió con José Miguel Blanco. Esa doble práctica, tela y volumen, la distingue de Aurora, más asociada a flores, frutas y bodegones.
La primera vez que mostró pinturas en público fue en 1883, en el Salón Oficial de Bellas Artes que organizaron Pedro Lira y Ramón Subercaseaux en el Congreso Nacional. Al año siguiente recibió medalla de oro por el óleo La hermana de la caridad. En 1886 su pintura Agripina Metello apareció en la portada del número 59 de El Taller Ilustrado, el semanario de arte y literatura que circuló entre 1885 y 1888. El mismo 1886 presentó dos retratos escultóricos que la prensa destacó. En 1891 obtuvo medalla de honor en la Exposición Nacional Artística del Salón Oficial.
Retrato, marina y la generación del medio siglo
De su pintura, los retratos son lo más difundido. También hizo marinas, algunos paisajes y, temprano, pintura floral. El crítico Antonio Romera la incluyó, con su hermana, en la generación del medio siglo: artistas nacidos alrededor de 1850, atentos al naturalismo y a la exaltación del sentimiento, con la pintura francesa de la época como referencia. El nombre es de Romera, y el museo lo usa para situarlas. Sirve para no leer a las Mira como un caso aislado de salón, sino como parte de una camada.
Hay obra en el Museo Nacional de Bellas Artes, en la Pinacoteca de la Universidad de Concepción y en la pinacoteca del Banco BBVA. La pinacoteca penquista vuelve a aparecer, como en el caso de Castro y de Aurora: Concepción guardó pintura del siglo XIX que Santiago después mostró en panoramas. En 1990, la exposición La mujer en la pintura chilena pasó por la Pinacoteca de Concepción. En 2007, Casas de Lo Matta reunió una retrospectiva de Magdalena y Aurora. En 2017 el Museo Nacional de Bellas Artes las incluyó en Desacatos, la muestra de prácticas artísticas femeninas entre 1835 y 1938.
Los salones en los que participó, según el catálogo, van de 1883 a 1886, con otra presencia en 1895, además de la medalla de 1891. Más tarde su nombre vuelve en colectivas de 1910, en la Exposición Internacional de Bellas Artes, y en el cincuentenario del museo en 1930, el año de su muerte. En 1940 hubo pintura chilena en Buenos Aires que la incluyó. La obra, corta en el tiempo de los salones si se la compara con una carrera del siglo XX, quedó fijada en colecciones y en la bibliografía: desde el catálogo del museo de Luis Cousiño Talavera en 1922 hasta el libro de Ana Francisca Allamand, Magdalena y Aurora Mira: pioneras del arte femenino, de 2008.
Por qué sigue en el mapa
Magdalena Mira permite contar el siglo XIX con obras que tienen nombre. La hermana de la caridad no es una etiqueta genérica de retrato: es el óleo con el que ganó el oro en 1884. Agripina Metello es la tela que un semanario puso en su portada. Los dos retratos escultóricos de 1886 muestran que el volumen también le fue reconocido en vida. Con esos tres datos se puede hablar de ella sin rellenar.
En el recorrido de las pintoras chilenas abre la puerta del salón. Las mujeres artistas chilenas de después heredan ese precedente de premio público. Quien quiera ver pintura hecha hoy, en óleo sobre tela y desde un taller de Concepción, puede pasar a las pinturas de Marcela Pedrosa, impresionismo figurativo del Biobío, después de haber leído de dónde viene la tradición de colgar un óleo chileno en un muro. El Retrato de mujer (100x130) es de Marcela, no de Mira, y entra en los retratos al óleo.