Carmen Zita Aldunate Salas es una de las pintoras chilenas cuya figura se reconoce de inmediato. Nació en Viña del Mar el 10 de febrero de 1940 y desarrolló, durante más de seis décadas, un lenguaje propio centrado en la figura humana y, en especial, en mujeres que habitan la tela con una carga simbólica y psicológica. La Academia Chilena de Bellas Artes describe ese lenguaje como una combinación de lo figurativo, lo onírico y lo simbólico. El 25 de septiembre de 2026 el Museo Nacional de Bellas Artes informó su fallecimiento, a los 86 años.
Entró a la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Católica a los diecisiete años y después siguió en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Chile. En esas aulas tuvo como profesores a Mario Carreño, Roser Bru, Nemesio Antúnez, Delia del Carril, Mario Toral y José Balmes. El cruce con Roser Bru importa: Aldunate se formó con una pintora que, décadas más tarde, recibiría el Premio Nacional de Artes Plásticas, y las dos trabajaron la figura desde lugares distintos.
Hizo estudios de posgrado en el Departamento de Arte de la Universidad de California en Davis. Allí tomó contacto con pintores estadounidenses como William Wiley y Willem de Kooning. Vivió siete años en Estados Unidos. De regreso en Chile enseñó dibujo y pintura en la Universidad Católica y en otras instituciones. Desde 2004 fue miembro de número de la Academia Chilena de Bellas Artes del Instituto de Chile.
El catálogo del museo también destaca su trabajo como ilustradora de publicaciones literarias y su participación en proyectos que juntan arte y decoración. Esa doble práctica, de taller y de página, ayuda a entender por qué el dibujo ocupa en su trayectoria un lugar tan firme como el óleo. Varios de sus premios, de hecho, son de dibujo y no solo de pintura.
Premios y exposiciones
En 1962 obtuvo el primer premio de pintura en la Feria de Artes Plásticas de Santiago y el primer premio de pintura del Concurso Inter-Universidades. En 1967 recibió el tercer premio de pintura CAP en el Museo de Arte Contemporáneo de la Universidad de Chile y el premio de pintura del sesquicentenario de la bandera chilena. En 1974 ganó el primer premio de dibujo del Salón Oficial. Al año siguiente obtuvo el primer premio de dibujo de la Bienal de Valparaíso y un premio de pintura del concurso de la Editorial Lord Cochrane. En 1978 recibió el primer premio de la Bienal de Punta del Este, en Uruguay. En 1981 tuvo una mención de dibujo en la IV Bienal Americana de Artes Gráficas de Cali.
Su primera individual registrada en el catálogo del museo es de 1963, en la Galería Central de Santiago. Siguieron muestras en Sacramento, Viña del Mar, Buenos Aires, Lima, Maldonado, Cali y Bogotá. En 1981 el Museo Nacional de Bellas Artes le dedicó Diez años de pintura de Carmen Aldunate. En 1973 participó en la XII Bienal de São Paulo. Más adelante expuso en la galería Tomás Andreu, en Artespacio y en Artium, con títulos de muestra como Los siete pecados capitales y las siete virtudes cardinales, La maldita primavera y Benditas sean.
Concepción aparece varias veces en ese recorrido. En 1986 y en 2008 mostró obra en la galería El Caballo Verde. En 2006 expuso en la Pinacoteca de la Universidad de Concepción, que conserva Mujer raíz, óleo sobre tela y madera. En 2010 volvió a la misma galería penquista en una colectiva con Gonzalo Cienfuegos y Benjamín Lira. Para quien mira el arte desde el Biobío, ese vínculo con la pinacoteca y con una sala de la ciudad es un dato concreto, no una nota al pie.
Obra en colecciones públicas
El Museo Nacional de Bellas Artes guarda, entre otras piezas, Fin de fiesta II (1991-1992), óleo sobre tela; Tan callando (1979), técnica mixta; y La mesa del comedor (1972), témpera. El Museo de Artes Visuales de Santiago tiene pasteles de 1978 y 1989, entre ellos Represión. Hay un tríptico mural, Mujeres en pórtico (1989), en el Hospital del Trabajador de Antofagasta, de la Asociación Chilena de Seguridad. También figura en la colección de la Compañía Cervecerías Unidas y en la University of Essex Collection of Latin American Art.
Esa lista permite leer la obra sin adjetivos de catálogo comercial. Hay óleo, témpera, pastel y mural. Hay formato de caballete y formato de muro. Y hay una constancia: la mujer como motivo, tratada con una figuración que la Academia de Bellas Artes llama simbólica y que el museo, al despedirla, describió como cargada de sentido psicológico. Quien busque pintoras chilenas famosas del último medio siglo la encuentra en ese grupo, al lado de Gracia Barrios y de Bru, y dentro del panorama de las mujeres artistas chilenas.
Aldunate siguió exponiendo en la década de 2010, incluida la muestra del centenario de la colección del Museo Nacional de Bellas Artes. Su muerte en 2026 cierra una carrera que atravesó el Salón Oficial, las bienales y las galerías de Santiago, regiones y el extranjero. La pintura que se hace hoy en Chile, incluido el óleo sobre tela que Marcela Pedrosa trabaja en Concepción y que se puede ver en pinturas, ocurre después de esa historia, con otras luz y otro territorio, y con la figura y el paisaje como asuntos todavía abiertos.
Este perfil responde a la búsqueda por su nombre y no vende su obra. El índice de estos textos está en artistas chilenas. La mesa del comedor nombrada más arriba es obra de Aldunate y no es una tela de este taller. Los óleos de Marcela Pedrosa para ese muro están en cuadros para el comedor, y cómo medir el paño, en la guía del comedor. El Retrato de mujer (100x130, óleo sobre tela) es de Marcela Pedrosa, en Concepción, y entra en los retratos al óleo. No es obra de Aldunate.