Henriette Petit es el nombre con que se conoce a Ana Enriqueta Petit Marfán, pintora nacida en Santiago el 3 de marzo de 1894 y muerta en la misma ciudad el 9 de diciembre de 1983. El Museo Nacional de Bellas Artes la sitúa entre quienes renovaron el arte chileno en la década de 1920. Su época de producción más fértil, según esa ficha, va de 1920 a 1926. Tuvo pocas exposiciones individuales. El mismo registro consigna una carrera sin distinciones oficiales, y aun así la trata como referente por la originalidad del lenguaje.
Llegó a la pintura por el taller de Juan Francisco González. El encuentro lo propició Marta Villanueva, amiga de Petit y también artista. En 1914 entró a la Escuela de Bellas Artes, donde enseguida se notó su trabajo. Fue condiscípula de Camilo Mori y de Sara Malvar. En 1920 viajó a Europa durante un año, con sus hermanas. En París vio una muestra póstuma de Paul Cézanne y el arte de vanguardia del momento. El museo dice que ese encuentro la impresionó y marcó su pintura. En la capital francesa hizo amistad con el escultor Émile Antoine Bourdelle, discípulo de Auguste Rodin. Bourdelle hizo un retrato en bronce, La petite chilienne (1921). Una copia está en la colección del Museo Nacional de Bellas Artes.
De vuelta en Chile participó en la formación del Grupo Montparnasse, en 1923, con Luis Vargas Rosas, José Perotti y Julio Ortiz de Zárate, compañeros de la Escuela de Bellas Artes con quienes había seguido en contacto en Europa. El grupo expuso en Santiago ese mismo año. El nombre recuerda el barrio parisino donde vivieron y trabajaron. Petit fue una de las voces de esa propuesta, que desafiaba las convenciones todavía vigentes en la pintura chilena.
París, el taller y el regreso
En 1926 volvió a Europa. Asistió a talleres de croquis, dibujo y pintura en la Académie de la Grande Chaumière, en París. Reencontró a Bourdelle y tomó clases con Fernand Léger y Amédée Ozenfant, entre otros. Compartió el ambiente de la ciudad con Juan Gris, Pablo Picasso y Alexander Calder. La mayor parte de su obra la hizo en Francia. En 1927 se casó con el pintor Luis Vargas Rosas. Vicente Huidobro fue padrino de matrimonio y, según el museo, propició muchos de los encuentros de la pareja con artistas de la vanguardia.
Mientras vivió en París, durante varios años combinó la pintura con un trabajo de asistente de dirección en el hospital psiquiátrico Henri Rouselle. En 1939, al estallar la Segunda Guerra Mundial, Petit y Vargas Rosas volvieron a Chile. El museo describe el regreso como un desarraigo: Francia había sido su segunda patria, y la carrera pintora quedó interrumpida. Solo volvió a pintar de manera esporádica. El taller de París permaneció cerrado hasta una última visita breve en 1963.
La obra que sí quedó se caracteriza por un cromatismo sombrío de ocres y tierras, con contornos oscuros, fuertes y expresivos. Los géneros principales son el retrato y el desnudo femenino. El museo subraya que se alejó de la ejecución académica pulida y de la imagen de mujeres frágiles: le interesaba la condición humana, la tosquedad de los cuerpos y los rostros imperfectos. Hay piezas en el Museo Nacional de Bellas Artes, en la colección Philips y en la Casona Santa Rosa de Apoquindo.
Cómo se la ha vuelto a mostrar
En vida, las individuales son escasas en el catálogo: una sala de la Universidad de Chile en 1967, la Casa de la Cultura del Ministerio de Educación en 1974, Sala 4 Centro en 1977. Después de su muerte, en 1980, la Sala BHC hizo una retrospectiva. Entre 1996 y 1997 el Museo Nacional de Bellas Artes presentó Reactivando la memoria: Henriette Petit (1894-1983). En 1990, la Liga Chileno-Alemana la mostró junto a Camilo Mori como dos destacados del Montparnasse. En 2010 hubo una versión del grupo en la Corporación Cultural de Las Condes. En 2017 volvió a la sala del museo en Desacatos, sobre prácticas artísticas femeninas entre 1835 y 1938.
Petit cabe en las pintoras chilenas del primer modernismo, y en las mujeres artistas chilenas que viajaron y volvieron con otro oficio. La pintura disponible hoy en el taller de Marcela Pedrosa, en Concepción, es otra generación y otro motivo: óleo sobre tela, impresionismo figurativo, fachadas y bosques del Biobío. Se puede ver en pinturas. El Retrato de mujer (100x130) es de Marcela Pedrosa, no de Petit, y entra en los retratos al óleo. El perfil de Petit queda en el tramo de 1920, cuando el Grupo Montparnasse le cambió el paso a la escuela.